Vecinos reclamaron más seguridad y le pidieron a Agustín Neme que "se haga cargo" de la problemática
Habitantes de Playa Grande, Los Troncos, San Carlos, Divino Rostro y Stella Maris se manifestaron frente a la Comisaría Novena. Exigen más patrullajes, controles sobre los "trapitos" y respuestas concretas del Municipio ante el aumento de los hechos delictivos y los ruidos molestos.
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La preocupación por la inseguridad volvió a movilizar a vecinos de algunos de los barrios más tradicionales de Mar del Plata. Residentes de Playa Grande, Los Troncos, San Carlos, Divino Rostro y Stella Maris realizaron una nueva manifestación frente a la Comisaría Novena para reclamar mayores medidas de prevención y una respuesta coordinada de las autoridades.
Durante la concentración, los vecinos solicitaron un refuerzo de los patrullajes policiales y una mayor presencia de efectivos en calles y espacios públicos, al advertir un incremento de robos y hechos de violencia en la zona. También reclamaron controles más estrictos sobre la actividad de los denominados "trapitos", a quienes vinculan con situaciones de intimidación, disturbios y conflictos en la vía pública.
Sin embargo, el reclamo no estuvo dirigido únicamente a las fuerzas de seguridad. Los manifestantes apuntaron también al Municipio y pidieron que el intendente interino, Agustín Neme, asuma un papel más activo frente a una problemática que, sostienen, requiere decisiones políticas y acciones concretas.
"Necesitamos políticas claras de seguridad y que el Municipio deje de mirar para otro lado", expresaron algunos de los vecinos durante la protesta, al tiempo que remarcaron que la situación se ha agravado en los últimos meses.
La manifestación representa la continuidad de una serie de reclamos que comenzaron semanas atrás sobre la calle Alem, uno de los principales corredores gastronómicos y nocturnos de la ciudad. En aquella oportunidad, los residentes ya habían advertido sobre la falta de controles y el crecimiento de hechos delictivos.
A las preocupaciones por la inseguridad se suma otro problema que afecta la calidad de vida de quienes viven en el sector: los ruidos molestos provocados por la actividad nocturna. Los vecinos denunciaron que varios establecimientos gastronómicos extienden su funcionamiento hasta altas horas de la madrugada con música a elevado volumen, situación que genera reiteradas quejas sin respuestas satisfactorias.

