Mar del Plata enfrenta un preocupante escenario turístico: escasas reservas y dudas sobre la estrategia de promoción

Las cifras demuestran que los turistas eligen otras opciones.


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A pocos días del inicio del fin de semana extra largo por el Día de la Independencia, el panorama turístico en Mar del Plata dista de ser el esperado. La ciudad más elegida por los argentinos para vacacionar atraviesa un momento de incertidumbre, con un bajo nivel de consultas y reservas hoteleras que enciende una señal de alerta para uno de los principales motores de la economía local.

Si bien desde el sector no se difundieron cifras oficiales de ocupación, distintos empresarios hoteleros coincidieron en que las reservas confirmadas son escasas. La expectativa, como ocurre habitualmente, está puesta en el turista que decide viajar sobre la fecha, aunque el optimismo es mucho más moderado que en otras oportunidades.

"Por el momento viene flojo. No hay muchas reservas confirmadas pero, como siempre, tenemos la esperanza de que en los próximos días mejore el número", reconoció un referente del sector. Entre los factores que podrían explicar este comportamiento mencionó el desarrollo del Mundial 2026, la ola de frío extremo y la cercanía de las vacaciones de invierno, que en la provincia de Buenos Aires comenzarán el 20 de julio, apenas unos días después del feriado largo.

El calendario genera expectativas para una parte importante de la población. El jueves 9 de julio será feriado por el Día de la Independencia, mientras que el viernes 10 fue declarado día no laborable con fines turísticos, conformando un descanso de cuatro jornadas para numerosos trabajadores.

Sin embargo, el contexto económico parece pesar más que el calendario. La pérdida del poder adquisitivo y la retracción del consumo impactan directamente sobre la decisión de viajar. En lo que va del año, ningún fin de semana largo logró alcanzar niveles de ocupación considerados altos, una situación que preocupa a hoteleros, gastronómicos y comerciantes.

Interrogantes sobre la conducción del turismo

El escenario también reavivó el debate sobre las políticas de promoción turística. Tras la renuncia de Bernardo Martín a la presidencia del Ente Municipal de Turismo y Cultura (EMTURyC) y la llegada de Diego Juárez al organismo, respaldado políticamente por el diputado nacional Alejandro Carrancio, distintos actores del sector se preguntan cuál será la estrategia para revertir la caída de visitantes.

Las críticas apuntan a la falta de un plan claro en un momento en que numerosas ciudades turísticas compiten por atraer visitantes en un contexto de menor capacidad de gasto. Mientras otros destinos diseñan campañas específicas y promociones para incentivar la llegada de turistas, en Mar del Plata persisten interrogantes sobre el destino de los recursos del Fondo de Promoción Turística y la efectividad de las acciones desarrolladas.

Algunos referentes cuestionan si resulta conveniente concentrar inversiones publicitarias en grandes centros urbanos cuando buena parte del flujo turístico proviene de localidades ubicadas dentro de un radio de 400 kilómetros de Mar del Plata, un mercado históricamente determinante para la ciudad.

Un contexto de incertidumbre

A la preocupación por la baja demanda se suma la situación interna del propio organismo turístico. La incertidumbre que atraviesan trabajadores del EMTURyC respecto del cobro de salarios y aguinaldos también genera inquietud en un área que debería estar enfocada en la promoción del principal destino turístico bonaerense.

En este escenario, el desafío para la nueva conducción será recuperar la confianza del sector privado, definir una estrategia de promoción eficiente y generar condiciones para que Mar del Plata vuelva a consolidarse como una opción atractiva frente a un turista que hoy prioriza el cuidado del bolsillo.

Las próximas jornadas serán determinantes para saber si las tradicionales reservas de último momento logran mejorar la ocupación. De lo contrario, el fin de semana largo volverá a dejar en evidencia las dificultades que enfrenta la actividad turística en una ciudad cuya economía depende, en gran medida, de la llegada de visitantes.

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