Casinos online, publicidades y, como diría mi abuela, mostraron la hilacha.

Una temática que trae aparejada complicaciones en la familia y vida social.


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Este Mundial de fútbol adquirió el apodo de "El Mundial de las apuestas". Pero este apodo no lo pusimos quienes trabajamos en el campo de la ludopatía, ni los docentes, ni los familiares o amigos de los chicos con problemas de apuestas. No, al apodo lo parió el cuerpo social en su conjunto, que ve, que escucha, al que le llegan publicidades e informes, aunque su algoritmo no tendría por qué hacerlo en relación a esta temática.No es de extrañarse que en el País-Casino el Mundial lo sea también.
Y como los tiempos urgen y las críticas y denuncias abundan, los muchachos que cranean cómo seguir metiéndose en la vida de más familias argentinas sacaron la parte 2 de la publicidad.
Sí, apelan a la responsabilidad del propio jugador pero mostrando la hilacha con el "también" del slogan.
Veamos: en la parte 1 el Diego Inteligencia artificial dice "Acá se juega con pelotas". Mensaje que se prestaba, mirándolo con muuuuuuy buenos ojos, a la confusión respecto del "dónde". Es decir ¿los jugadores de la selección juegan con pelotas, o quienes apuestan en dicho casino lo hacen?
Yo, que carezco de muuuuy buenos ojos para algunas cositas, entendí que se trataba del cinismo de armar un mensaje que otorga una decisión corajuda al acto de apostar. Y lo bueno es que ellos mismos lo confirmaron con el slogan de la 2.
"Saber parar es también tener pelotas". ¿Quién asesora a estos muchachos? ¿O sea que los miles y miles de pibes que en todo nuestro país no están pudiendo parar de hacer clik en los casinos, de endeudarse, y de los padres que están pagando deudas enormes, todo ésto es porque los pibes no tienen pelotas para parar, para poner un límite?
¿Es un chiste? En un mundo que te impide parar porque impone más más más más más ¿el culpable es el sujeto y su falta de coraje?
Desde ya que el Estado no está mostrando las pelotas de meterse a prohibir y regular lo que debiera prohibir y regular, pero mientras tanto no perdamos de vista que el sujeto es responsable pero no culpable, que enfermarse de ludopatía no es un acto de falta de coraje-pelotas, y que hasta que el Estado aparezca cuidando nuestra salud y nuestra alegría, deberemos hacerlo entre nosotros.
Porque los argentinos tenemos pelotas-ovarios, y no precisamente por apostar a los juegos de azar.

Lic. DÉBORA BLANCA
Directora de Lazos en juego

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