Los datos que entristecen a una ciudad feliz: crece la cantidad de personas en situación de calle en Mar del Plata
Desde el Estado municipal remarcan la importancia de continuar con los relevamientos y el trabajo territorial para conocer la dimensión del problema y poder diseñar respuestas más efectivas.
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Mar del Plata, conocida como “la ciudad feliz”, enfrenta una realidad que contrasta con esa histórica identidad. Nuevos datos oficiales encendieron una señal de alerta: 431 personas se encuentran actualmente en situación de calle, una cifra que representa un crecimiento del 29% respecto al año anterior.
El relevamiento fue realizado por el Departamento de Asistencia Crítica y Urgencias Sociales, dependiente de la Secretaría de Desarrollo Social del Municipio, con la participación de distintas áreas municipales como la Dirección de Políticas de Género, la Dirección de Discapacidad y el Departamento de Gestión Social Territorial.
El informe muestra además que la problemática viene creciendo de manera sostenida desde, al menos, 2021, marcando una tendencia que obliga a reforzar las políticas de asistencia y contención social.
Detrás de los números aparecen historias de personas que atraviesan situaciones complejas, vinculadas a la pérdida de empleo, dificultades habitacionales, problemas familiares, vulnerabilidad económica y falta de redes de apoyo.
El aumento registrado no solo refleja una mayor cantidad de personas sin techo, sino también una demanda creciente sobre los dispositivos de asistencia, los equipos territoriales y las organizaciones que trabajan diariamente para acompañar a quienes se encuentran en mayor situación de vulnerabilidad.
La cifra representa un desafío para una ciudad que durante décadas construyó su identidad alrededor del turismo, la recreación y la calidad de vida. Sin embargo, estos indicadores muestran una cara menos visible de Mar del Plata, donde la exclusión social sigue siendo una deuda pendiente.
Desde el Estado municipal remarcan la importancia de continuar con los relevamientos y el trabajo territorial para conocer la dimensión del problema y poder diseñar respuestas más efectivas.
Una ciudad feliz también se mide por la capacidad de mirar a quienes quedan al margen. Y estos números, lejos de ser solo una estadística, ponen sobre la mesa una realidad que necesita atención, compromiso y políticas sostenidas.

