Falsa alarma por amenaza de bomba en el Complejo Universitario: tras un amplio operativo, se retomó la normalidad

Miércoles de normal actividad.


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Momentos de tensión e incertidumbre se vivieron este martes por la tarde en el Complejo Universitario de Mar del Plata luego de que distintas unidades académicas recibieran amenazas sobre la supuesta colocación de explosivos en sus instalaciones. Sin embargo, tras un exhaustivo operativo de inspección, las autoridades confirmaron que se trató de una falsa alarma y las dependencias fueron liberadas.

El episodio obligó a evacuar completamente el edificio ubicado sobre calle Funes, entre Peña y San Lorenzo, en momentos en que las actividades académicas se desarrollaban con normalidad. Estudiantes, docentes y personal no docente fueron trasladados a sectores seguros ubicados en el perímetro del complejo mientras se activaba el protocolo de emergencia.

La gravedad de la amenaza generó una inmediata intervención de la Justicia Federal. El fiscal federal Carlos Martínez tomó el caso y coordinó las actuaciones junto a integrantes de su equipo. En paralelo, se desplegó un importante operativo de seguridad que incluyó a efectivos de la Brigada de Explosivos de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, especialistas de la Policía Federal Argentina y canes del grupo K9 entrenados para la detección de explosivos.

Según trascendió, el correo electrónico enviado a distintas facultades contenía un mensaje particularmente alarmante. No solo advertía sobre la presencia de bombas dentro del complejo, sino que además amenazaba con provocar una masacre para que “nadie sobreviva”. El texto incluso hacía referencia a la posibilidad de atropellar con un vehículo a quienes escaparan de las explosiones.

Tras varias horas de inspección minuciosa en todas las instalaciones, los expertos descartaron la existencia de artefactos explosivos o cualquier otro elemento que representara un riesgo para la comunidad universitaria. Una vez concluido el procedimiento, las autoridades autorizaron la liberación del edificio y el regreso a la normalidad.

Ahora la investigación se concentra en identificar al responsable de las amenazas. Los investigadores trabajan sobre el rastreo de los sistemas informáticos y los canales de comunicación utilizados para el envío del correo electrónico intimidatorio. Según se informó, no fue necesario secuestrar equipos informáticos de las facultades para avanzar con las pesquisas.

El hecho generó preocupación entre estudiantes, docentes y trabajadores universitarios, especialmente por el contenido violento del mensaje recibido. Desde la comunidad académica destacaron la rápida actuación de las fuerzas de seguridad y el cumplimiento de los protocolos de evacuación, que permitieron preservar la seguridad de todas las personas presentes en el lugar.

Mientras la actividad académica vuelve a desarrollarse con normalidad, la Justicia intenta determinar el origen de una amenaza que, aunque resultó falsa, movilizó un importante operativo y sembró inquietud en toda la comunidad universitaria marplatense.

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