Definieron los ganadores para la remodelación del complejo Punta Mogotes en medio de tensiones con el municipio
En medio del reclamo de la gestión Neme por administrar esos recursos.
Compartir esta nota:
El concurso de ideas impulsado por el gobierno de la provincia de Buenos Aires para la remodelación del emblemático complejo de Punta Mogotes ya tiene ganadores. La iniciativa, que busca redefinir el diseño y desarrollo de este tradicional frente costero marplatense, fue resuelta por un jurado integrado por autoridades del Colegio de Arquitectos de la Provincia de Buenos Aires – Distrito IX, funcionarios bonaerenses y profesionales del sector.
El primer premio fue otorgado a los arquitectos Guillermo Alejandro Lesch y Leticia Alfaro Mat, cuya propuesta plantea una renovación integral del complejo. El proyecto —cuyos renders ilustran la iniciativa— se impuso entre numerosas presentaciones en el marco de un concurso que contemplaba tres distinciones principales.
El segundo puesto quedó en manos del equipo conformado por Damián Basalo, Adrián Olivero, Matías Zoppi y Rubén Zoppi, mientras que el tercer premio fue para el arquitecto Juan Martín Flores. Además, el jurado otorgó menciones honoríficas a los trabajos presentados por Pablo Fidel Rescia, María Hilda Macías, Andrés Tapia Ávalos, María José Díaz Varela y Alfonso Trueba, así como también al equipo integrado por Marcelo Fabián Alberola, Manuel Cejas y Guillermo Eugenio Nelli.
Sin embargo, el avance de este proceso se da en un contexto de fuerte controversia institucional. El municipio de General Pueyrredon, que reclama la administración del complejo, no participó del concurso y expresó desde un inicio su rechazo a la convocatoria. Incluso, presentó acciones judiciales para exigir que la provincia le restituya la potestad sobre este conjunto de 24 balnearios y los parques linderos.
La definición de los proyectos abre ahora un nuevo capítulo en la discusión sobre el futuro de Punta Mogotes, un espacio clave para el turismo y la identidad urbana de Mar del Plata, cuyo rediseño no solo implica una transformación arquitectónica sino también un debate político sobre su gestión y control.

