Récord de patentamientos de motos y una deuda pendiente: la seguridad vial
La prevención en siniestros viales de moto marcan los terribles numeros.
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La venta de motos 0 km atraviesa un momento histórico en la Argentina. Según datos de la División Motovehículos de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina, en abril se patentaron 80.737 unidades, lo que representa un crecimiento interanual del 51,5%. Se trata de uno de los registros más altos desde que se tiene estadística, consolidando un boom que se sostiene desde comienzos de año.
El incremento es contundente: se vendieron 27.461 motos más que en abril de 2025, cuando se habían registrado 53.276 unidades. Sin embargo, en la comparación mensual se observa una leve caída respecto de marzo, cuando se habían patentado 81.551 motovehículos, es decir, 814 unidades más que en abril.
El acumulado del primer cuatrimestre también refleja la magnitud del fenómeno: 301.962 unidades patentadas, un 47,5% por encima del mismo período del año pasado, cuando se habían registrado 204.732. Para el presidente de ACARA, Sebastián Beato, el comportamiento del mercado “es realmente notable”, destacando que marzo y abril se convirtieron en los meses con mayor volumen de patentamientos de la historia, superando las 80.000 unidades.
El auge encuentra explicación en varios factores: el acceso a financiamiento, la baja relativa de tasas y, sobre todo, la necesidad de movilidad económica en un contexto donde el transporte público y los costos del automóvil resultan cada vez más difíciles de afrontar. Las motos, especialmente las de baja cilindrada, se consolidan como la puerta de entrada al sistema de transporte para miles de argentinos.
Pero detrás de estos números récord se esconde una problemática alarmante: el crecimiento sostenido del parque de motos no viene acompañado por políticas públicas acordes en materia de seguridad vial. Los siniestros fatales protagonizados por motociclistas continúan en aumento y representan una proporción cada vez más significativa de las muertes en el tránsito.
Especialistas advierten que la falta de controles efectivos, la escasa educación vial, el uso deficiente del casco y la precariedad en las condiciones de circulación configuran un escenario de alto riesgo. A esto se suma la informalidad en muchos casos, con conductores sin licencia o sin seguros, lo que agrava aún más la situación.
Mientras el mercado celebra cifras históricas, desde distintos sectores se cuestiona la ausencia de medidas contundentes por parte del Estado para mitigar el impacto de este fenómeno. Programas de concientización, controles más estrictos y políticas de infraestructura vial adaptadas a la creciente circulación de motos aparecen como herramientas urgentes y necesarias.
El contraste es evidente: récord de ventas por un lado, y cifras preocupantes de siniestralidad por el otro. Un crecimiento que, sin planificación ni intervención, amenaza con profundizar una crisis silenciosa en las calles.

