Prisión preventiva para el comerciante que mato a un adolescente

Nada cambio hasta el momento.


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El mensaje de “hay que cagarlos a tiros a todos los delincuentes” vuelve a quedar bajo la lupa a partir de una resolución de la Justicia marplatense que profundiza las consecuencias del caso que conmocionó a la ciudad. A más de un mes del hecho, Ulises Cristiano, el comerciante que mató de tres disparos a un adolescente durante un intento de robo, quedó formalmente con prisión preventiva.

El episodio ocurrió durante la madrugada del domingo 16 de agosto, en inmediaciones de Champagnat y Saavedra, cuando Cristiano aseguró haber sido víctima de un intento de asalto por parte de un grupo de jóvenes. En aquella oportunidad, el comerciante realizó varios disparos y uno de ellos impactó en un adolescente, que murió como consecuencia de las heridas.

Según trascendió luego del hecho, Cristiano se comunicó con el 911 y relató lo ocurrido en términos que generaron una fuerte repercusión pública. La frase atribuida al comerciante —“seis flaquitos me quisieron robar y los reventé a tiros”— quedó incorporada a la discusión sobre los límites de la legítima defensa y el uso de armas frente a situaciones de inseguridad.

La justicia endureció la situación procesal

Cristiano permanecía detenido bajo la modalidad de arresto domiciliario, mientras sus abogados defensores, Ibar Sallaz y Gonzalo La Menza, habían solicitado que recuperara la libertad.

Sin embargo, el Juzgado de Garantías N° 3 resolvió hacer lugar al planteo de la fiscal Costanza Mandagarán, titular de la UFI N° 4, y dictó la prisión preventiva del imputado.

La medida fue dispuesta en el marco de una investigación por el delito de homicidio agravado por el empleo de arma de fuego.

De esta manera, la Justicia consideró que existen elementos suficientes para mantener a Cristiano sometido al proceso bajo una medida de mayor intensidad, mientras continúa la investigación para determinar con precisión cómo se desarrolló el enfrentamiento y cuáles fueron las circunstancias que rodearon los disparos.

El teléfono celular, otra pieza clave

En paralelo, la magistrada ordenó avanzar con el análisis del teléfono celular de Cristiano, una medida que apunta a incorporar nuevos elementos a la investigación.

El contenido del dispositivo podría aportar información sobre las comunicaciones y movimientos vinculados con el episodio, además de contribuir a reconstruir las circunstancias previas y posteriores al homicidio.

El caso vuelve a poner en el centro del debate una cuestión particularmente sensible para Mar del Plata: qué ocurre cuando el reclamo por mayor seguridad se transforma en una apelación a la violencia y al uso de armas de fuego.

Una cosa es exigir respuestas frente a la delincuencia y otra, muy distinta, es que una persona decida por su cuenta cuándo corresponde disparar. Ese límite no lo establece una consigna, ni una frase en redes sociales, ni el enojo provocado por la inseguridad: lo determina la Justicia a partir de las circunstancias concretas de cada caso.

Mientras tanto, la situación procesal de Cristiano se agravó y la investigación continuará con el comerciante bajo prisión preventiva, a la espera de nuevas medidas que permitan determinar las responsabilidades penales correspondientes.

 

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