Preocupación por la fuga de dos adolescentes del CEA de Mar del Plata en la previa del nuevo Régimen Penal Juvenil
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La fuga de dos adolescentes del Centro Especializado de Aprehensión (CEA) de Mar del Plata durante la final del Mundial entre Argentina y España volvió a encender las alarmas sobre la capacidad del sistema de alojamiento de menores infractores, en momentos en que el país se prepara para la entrada en vigencia del nuevo Régimen Penal Juvenil, que reduce la edad de imputabilidad de 16 a 14 años.
Fuentes consultadas confirmaron que el episodio ocurrió mientras se disputaba la final de la Copa del Mundo. Aprovechando ese contexto, dos adolescentes, ambos oriundos de La Plata, lograron trepar el paredón del patio interno y escapar del establecimiento.
Horas más tarde, uno de los jóvenes regresó voluntariamente al centro de detención, mientras que el segundo continúa siendo intensamente buscado por las autoridades.
Un sistema bajo presión
El hecho vuelve a poner en evidencia una problemática que desde hace años preocupa a operadores judiciales y organismos vinculados al fuero penal juvenil: la infraestructura y los recursos disponibles para alojar a menores en conflicto con la ley.
La situación cobra aún mayor relevancia de cara a la entrada en vigencia de la Ley 27.801, prevista para el 5 de septiembre, que establece un nuevo régimen de responsabilidad penal para adolescentes desde los 14 años.
La normativa permitirá que jóvenes de entre 14 y 15 años puedan ser sometidos a procesos penales dentro de un sistema especializado, con medidas que van desde sanciones socioeducativas hasta la privación de la libertad en los casos de delitos de mayor gravedad.
En términos prácticos, la reforma ampliará el universo de adolescentes que podrán ser alojados en centros especializados, incrementando la demanda sobre instituciones como el CEA de Mar del Plata, conocido popularmente como "Batancito".
Más menores involucrados en hechos delictivos
La fuga se produce en un contexto en el que la participación de menores en distintos hechos delictivos volvió a ocupar el centro de la escena.
En los últimos días, un adolescente de 15 años fue detenido luego de una persecución en motocicleta durante la cual arrojó un revólver calibre .32, con la numeración suprimida.
En otro procedimiento, un joven de la misma edad fue demorado cuando intentaba retirar una Ford EcoSport que había sido robada pocas horas antes.
En ambos casos, los menores quedaron alojados en el Centro Especializado de Aprehensión, evidenciando el creciente flujo de ingresos que registra la institución.
El desafío que plantea la nueva ley
La inminente implementación del nuevo Régimen Penal Juvenil reabre el debate sobre si las instituciones existentes cuentan con la infraestructura, el personal y los recursos suficientes para afrontar un incremento en la cantidad de adolescentes sometidos a procesos penales.
La reciente fuga durante uno de los eventos deportivos más importantes del año no solo dejó al descubierto falencias en materia de seguridad, sino que también volvió a instalar una discusión de fondo: si el sistema está preparado para responder a un escenario en el que habrá más jóvenes alcanzados por la responsabilidad penal y, en consecuencia, una mayor demanda de plazas en centros especializados.
Mientras continúa la búsqueda del adolescente que permanece prófugo, el episodio se convierte en un nuevo llamado de atención sobre un sistema que deberá afrontar importantes desafíos en los próximos meses.

