Neme pasó la topadora y no quedo nada de la feria de la Rambla

El desmantelamiento de “La Saladita” en la Bristol ya quedó registrado como uno de los operativos más impactantes de los últimos años en Mar del Plata.


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En un procedimiento que ya es calificado como histórico en Mar del Plata, la feria informal conocida como “La Saladita” de la Rambla Bristol fue completamente desmantelada tras un operativo que se extendió durante toda la noche y la madrugada. En el lugar funcionaban cerca de 200 puestos de venta, que fueron retirados en su totalidad luego de un allanamiento judicial.

El operativo comenzó con la intervención de la Prefectura Naval Argentina, en cumplimiento de una orden de allanamiento y secuestro de mercadería por presunta infracción a la Ley de Marcas. Durante varias horas, los efectivos embalaron y cargaron en camiones una gran cantidad de productos incautados, en su mayoría indumentaria deportiva y calzado con imitaciones de marcas internacionales.

Con el correr de la madrugada, el procedimiento avanzó hacia su fase más contundente: el desmantelamiento total del paseo comercial informal. Para ello, se desplegó un importante operativo logístico que incluyó topadoras, camiones de la empresa municipal de servicios y la participación de personal de la Patrulla Municipal e Infantería. Las estructuras fueron retiradas una por una hasta dejar completamente despejado el sector ubicado a metros de la playa.

Al amanecer, la imagen era elocuente: no quedó ningún puesto en pie en el tradicional espacio de la Rambla Bristol, donde hasta horas antes funcionaba una feria con más de 160 puestos activos y que, según los propios feriantes, representaba el sustento de cerca de 200 familias.

El procedimiento marca un antes y un después en el abordaje del comercio informal en uno de los puntos más emblemáticos de la ciudad. Durante años, la presencia de “La Saladita” generó controversias entre comerciantes formales, autoridades y los propios vendedores, en torno a la legalidad de la actividad y su impacto económico.

Ahora, el foco se traslada a las consecuencias sociales de la medida. La abrupta eliminación de la feria deja sin su principal fuente de ingresos a cientos de trabajadores, lo que abre interrogantes sobre posibles alternativas laborales o programas de reconversión que puedan implementarse desde el Estado.

En el plano político, el operativo también adquiere relevancia. Para algunos sectores, se trata de un fuerte gesto de orden y cumplimiento de la ley. Para otros, en cambio, pone en evidencia la falta de soluciones estructurales para quienes dependen de la economía informal.

¿Se trata del primer gran triunfo de la gestión de Neme? La respuesta aún está en construcción. Lo cierto es que el desmantelamiento de “La Saladita” en la Bristol ya quedó registrado como uno de los operativos más impactantes de los últimos años en Mar del Plata.

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