La ruta del vino en Jujuy: un boom enoturístico
Para los amantes del buen vivir.
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La provincia de Jujuy avanza firme en el mapa del turismo argentino con su ambiciosa “Ruta del Vino”, un recorrido enogastronómico que enlaza desde los Valles Templados hasta la emblemática Quebrada de Humahuaca. Cerca de 20 bodegas conforman este circuito, que combina producción vitivinícola de altura, cultura ancestral y un turismo en pleno crecimiento .
Dos rutas, una sola experiencia
Ruta de los Valles Templados, al sur de la provincia, abarca fincas y bodegas como Finca Machuca, Bodega El Molle, Estancia La Magdalena y Antropo Wines, ubicadas cerca de San Salvador de Jujuy. Sus vinos se destacan por su frescura y acidez, resultado del clima suave y suelos bien irrigados .
Ruta de la Quebrada de Humahuaca, declarada Patrimonio Mundial, ofrece un terroir extremo entre 2.000 y más de 3.300 msnm. Aquí, bodegas como Amanecer Andino, Kindgard, Don Milagro, Huichaira Vineyard, Viñedos Yacoraite y Viñas de Uquía elaboran vinos intensos y complejos, reflejo del sol constante, la sequedad y la amplitud térmica .
En cifras: rápido crecimiento del enoturismo
En 2025, Jujuy cuenta con casi 20 bodegas adheridas; en abril el proyecto se había consolidado con esta cifra, tras partir de apenas 5 en etapas iniciales
La provincia se integra a las rutas nacionales, donde ya existen cerca de 487 establecimientos con turismo enológico en 17 provincias, un crecimiento del 144 % desde 2013
Un destino para todo tipo de público
El circuito atrae tanto a visitantes locales como a turistas internacionales. La Feria del Vino contó con una gran asistencia, y eventos como el festival de la Bodega El Bayeh convocaron a más de 700 personas de distintos puntos del país y el exterior
Esto demuestra el creciente interés por descubrir los vinos de altura, la cultura andina y los paisajes deslumbrantes de la Quebrada (Siete Colores, Hornocal)
Más que vino: cultura y paisaje
Este circuito va más allá de la enología. Los visitantes se sumergen en la cultura ancestral quechua, disfrutan de mercados artesanales, folklore local y patrimonio natural y arqueológico de montañas multicolores. Todo ello enmarcado en un entorno de montaña, patrimonio de la humanidad desde 2003 .

