El puente más largo del mundo
Crónicas de un marplatense perdido en la frontera con Canadá.
Compartir esta nota:
POR TOMÁS RUSSO - DESDE ESTADOS UNIDOS -
11469 kilometros de distancia tienen entre sí Mar del Plata y la ciudad de Seattle. Viajar entre los dos polos opuestos del planeta tierra, tiene un puente que hace todo inimaginablemente más cercano, yo lo llamo fútbol.
Como periodista, como hincha de river, como joven pero por sobre todas las cosas como marplatense, haber vivido una experiencia como tal a miles de kilometros de mi casa, mi radio, mi lugar, mis amigos, permitió enriquecerme en demasía de esa experiencia que atravesamos desde que nacemos hasta que morimos llamada: vida.
Algunas conclusiones rápidas y superficiales respecto a nuestra idiosincrasia como ciudad y país:
- Mar del Plata merece estar más limpia, como las importantes ciudades del mundo.
- Nuestra pasión, es única en todo sentido y no debemos dejar nunca de mostrarla ante los ojos de todos.
- El respeto, la limpieza, la ayuda al prójimo y el orden, no son variables que se modifiquen con un régimen económico sino que son variables de corte educativo y cultural.
- Nuestra ciudad es hermosa y tiene poco que envidiarle a diferentes a lo largo y ancho del planeta tierra.
- El capital privado para tener lindos estadios deportivos es FUNDAMENTAL.
Con respecto al futbol, ese puente que mencioné previamente, citaré a Nelson Mandela para ejemplificar lo que creo que representa en todas partes pero sobre todo en un país tan dividido como el nuestro: “ (…) El deporte tiene el poder de cambiar el mundo. Tiene el poder de inspirar. Tiene el poder de unir a la gente como pocas otras cosas lo hacen (…) ”. En las miles de conversaciones con argentinos hinchas de river, jamás nos preguntamos a quién votamos, qué ideología profesamos, qué religión tenemos o por quién militamos.
Hablamos de algo profundo y banal al mismo tiempo, lo que pasa si entra o no una pelota en el arco rival. Ese es el poder del deporte, del fútbol. Hacernos olvidar todas nuestras miserias, todas nuestras diferencias, todos nuestros problemas, para solo analizar lo que pasa al rededor de un balón.
Si a ese excelente hecho, le agregamos que también nos permite conocer culturas, ciudades, gente y nuevas experiencias, estamos ante un hecho casi milagroso en nuestra actualidad. Donde muchos intentan proponer un mundo de miserias, vivir cosas con tanta alegría es un gran (y necesario) acto de rebeldía.

