El aumento del combustible genera problemas en el sector portuario
Para algunas empresas el panorama es incierto.
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La actividad pesquera costera atraviesa uno de sus momentos más delicados en años. El sostenido incremento en el precio del combustible encendió las alarmas en el sector, donde referentes advierten que la rentabilidad se encuentra en niveles críticos y que la continuidad de muchas embarcaciones está en riesgo.
En el Puerto de Mar del Plata, el panorama comienza a tornarse incierto. Para las lanchas y barcos de menor escala, el combustible representa el componente más importante dentro de la estructura de costos operativos. Con los últimos aumentos, lo que antes era una variable difícil de manejar pasó a convertirse en una amenaza directa para la actividad diaria.
“Llegamos a un punto donde salir a pescar es una apuesta de riesgo: si la captura no es excelente, terminamos perdiendo plata solo en combustible”, señaló un referente del sector, reflejando la preocupación generalizada entre los trabajadores.
La ecuación económica se volvió cada vez más ajustada: mayores costos fijos, precios de venta que no acompañan y márgenes cada vez más reducidos. En este contexto, muchos armadores comienzan a replantearse la viabilidad de salir a faenar, especialmente en jornadas donde las condiciones no garantizan una buena captura.
La incertidumbre crece también en torno al impacto social que podría generar una eventual paralización de la actividad. La pesca costera no solo abastece al mercado local, sino que también sostiene cientos de puestos de trabajo directos e indirectos, desde marineros hasta trabajadores en plantas de procesamiento.
Sin medidas que amortigüen el impacto del combustible —como subsidios específicos o incentivos fiscales—, en el sector ya se habla de un escenario preocupante: barcos amarrados y una cadena productiva resentida. La gran pregunta que recorre los muelles es hasta cuándo será sostenible mantener la actividad en estas condiciones.
Mientras tanto, el reloj corre y la crisis se profundiza, en un contexto donde cada salida al mar implica cada vez más incertidumbre que certezas.

