Cuando el “streamer” juega a ser periodista: el error que abrió un debate sobre la responsabilidad de informar

El fallo marca la importancia de comunicar correctamente.


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Algún día iba a pasar. La explosión de canales de streaming, con programas en vivo y miles de seguidores, instaló una nueva forma de comunicación que cambió las reglas del juego. Pero también abrió una pregunta incómoda: ¿alcanza con tener audiencia para comunicar información sensible?La polémica surgió luego de que Florencia Peña y parte del equipo de un programa de Luzu TV difundieran al aire una información falsa sobre la supuesta muerte de Jorge Messi, padre de Lionel Messi. La noticia rápidamente circuló en redes sociales y debió ser desmentida, generando preocupación y malestar.

El episodio volvió a poner en discusión la diferencia entre entretener, opinar y ejercer una tarea periodística. Durante años, la profesión de comunicador estuvo ligada a una preparación específica: periodistas, locutores y profesionales de los medios fueron formados para trabajar con fuentes, chequear datos y entender la responsabilidad que implica poner una información en conocimiento público.

En el streaming, en cambio, muchas veces aparecen figuras con el rol de “influencer” o “streamer” que alcanzan grandes audiencias sin necesariamente contar con una formación vinculada al manejo responsable de la información.

Tras el error, el dueño de Luzu TV, Nico Occhiato, publicó un comunicado en el que expresó su rechazo a lo ocurrido.

“Lamentamos profundamente lo ocurrido al aire en el programa El Show del Verano. Para nuestro canal es inadmisible la difusión de información sensible sin la debida verificación previa”, señaló.

Además, la empresa informó la desvinculación de los responsables involucrados y confirmó que Florencia Peña decidió dar un paso al costado. “Reafirmamos nuestro compromiso con una comunicación responsable, respetuosa y rigurosa”, remarcaron desde la señal.

La propia Florencia Peña también realizó un descargo y asumió parte de la responsabilidad por lo ocurrido.

“Pido perdón a la familia Messi por el momento espantoso que imagino que están viviendo. Estoy muy avergonzada de haber sido el vehículo para este dolor”, expresó.

La conductora explicó que la información le había sido entregada durante el vivo como supuestamente chequeada por la producción, aunque reconoció su responsabilidad por haberla transmitido.

“Tengo que aclarar que esta falsa información me fue brindada en medio del vivo como chequeada por producción y yo confié. Aún así me hago cargo de que soy parte del error y es por eso que decidí dar un paso al costado”, sostuvo.

El caso también deja una enseñanza sobre algo que parece perdido en la velocidad de las redes: la importancia de la corrección y el arrepentimiento cuando se comete un error.

Sin embargo, como suele ocurrir, el debate amenaza con dividirse en bandos y transformarse en una discusión ideológica, dejando en segundo plano la cuestión central: la responsabilidad de comunicar.

Porque una información falsa sobre la salud o la vida de una persona no es simplemente “un error de contenido”. Puede generar angustia, daño y consecuencias reales.

El desafío del nuevo ecosistema digital será encontrar un equilibrio entre la libertad de comunicar y la obligación de hacerlo con seriedad. La audiencia puede crecer rápido, pero la responsabilidad sigue siendo la misma.

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