Disminución de la pobreza en Mar del Plata, pero crece la indigencia: señales mixtas en la economía local

Lo confirmó el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) este martes


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El último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dejó un panorama complejo y con contrastes en Mar del Plata: mientras la pobreza descendió de manera significativa en el segundo semestre de 2025, la indigencia mostró un preocupante incremento interanual, evidenciando tensiones estructurales en el tejido social.

Según el organismo, la pobreza se ubicó en el 22,8%, lo que representa una caída de 6,1 puntos porcentuales respecto al mismo período de 2024. En términos absolutos, 153.185 personas se encuentran bajo la línea de pobreza, frente a las 192.706 registradas un año atrás. Esto implica que 39.521 marplatenses lograron salir de esa condición en el último año.

La mejora también se observa al comparar con el primer semestre de 2025, cuando el índice alcanzaba el 27,5% y afectaba a 183.531 personas. La tendencia descendente, en este sentido, refleja una recuperación relativa de los ingresos o del empleo durante la segunda mitad del año.

Sin embargo, el dato que enciende alertas es el de la indigencia. En el mismo período, la tasa escaló al 5,2%, lo que implica un aumento de 1,9 puntos porcentuales interanuales. En números concretos, 34.655 personas no alcanzan a cubrir la canasta básica alimentaria, es decir, ni siquiera logran satisfacer sus necesidades mínimas de subsistencia.

En el segundo semestre de 2024, la indigencia se ubicaba en el 3,3%, con lo cual en un año se sumaron 12.759 marplatenses a esta situación extrema. No obstante, en la comparación semestral se registra una leve mejora, ya que en el primer semestre de 2025 el índice era del 6,4%, afectando a 43.088 personas.

Una recuperación desigual

El contraste entre la baja de la pobreza y el aumento de la indigencia permite trazar una primera conclusión: la recuperación económica no está siendo homogénea. Mientras un segmento de la población logra recomponer ingresos y superar el umbral de pobreza, otro grupo cae en condiciones más críticas.

Este fenómeno puede explicarse por varios factores. Por un lado, la desaceleración inflacionaria en la segunda mitad de 2025 habría permitido cierta recomposición del poder adquisitivo en sectores formales o con ingresos estables. A su vez, una eventual mejora en la actividad económica —especialmente en sectores clave para Mar del Plata como el turismo y los servicios— pudo haber generado oportunidades laborales.

Sin embargo, los sectores más vulnerables, con inserción precaria o informal, continúan expuestos a ingresos inestables y bajos, lo que explica el aumento de la indigencia. En estos casos, incluso pequeñas variaciones en precios de alimentos o pérdida de changas pueden empujar rápidamente a los hogares por debajo de la línea de subsistencia.

El peso de la estructura laboral

Mar del Plata arrastra históricamente problemas estructurales en su mercado de trabajo, con altos niveles de informalidad y estacionalidad. La mejora en los indicadores de pobreza podría estar vinculada a períodos de mayor actividad —como la temporada turística—, pero sin lograr consolidarse en el tiempo para los sectores más rezagados.

Además, la brecha entre pobreza e indigencia sugiere que muchos hogares se encuentran apenas por encima de la línea de pobreza, en una situación de alta vulnerabilidad. Esto implica que cualquier shock económico —inflación, caída del empleo o ajuste en políticas sociales— puede revertir rápidamente los avances registrados.

Datos que invitan a la cautela

Si bien la reducción de la pobreza es un dato positivo y significativo, el crecimiento de la indigencia introduce un llamado de atención sobre la calidad de esa mejora. No se trata solo de cuántas personas salen de la pobreza, sino en qué condiciones lo hacen y cuán sostenible es ese proceso.

El desafío hacia adelante será consolidar la recuperación económica con políticas que apunten a los sectores más postergados, generando empleo de calidad y garantizando ingresos mínimos que permitan cubrir la canasta básica alimentaria.

En definitiva, los números del INDEC muestran una realidad dual en Mar del Plata: avances en la reducción de la pobreza, pero con un núcleo duro de exclusión que no solo persiste, sino que se profundiza. Una señal clara de que la recuperación, aunque en marcha, aún no alcanza a todos por igual.

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