Mar del Plata, martes 20 de agosto de 2019

Dolor en el fútbol: murió José Luis Brown, emblema de Estudiantes y de la Selección argentina

Tenía 62 años y peleaba con una dura enfermedad.


Dolor en el fútbol: murió José Luis Brown, emblema de Estudiantes y de la Selección argentina

El jugador campeón del mundo con Argentina en México 86, José Luis Brown , falleció en la noche de este lunes a la edad de 62 años luego de una larga pelea contra el Alzheimer. Sus restos serán velados mañana en la sede de Estudiantes de La Plata  donde jugó (1975-83, 290 partidos, 27 goles).

Además pasó por Boca Juniors (1985, 29 partidos, 5 goles), Deportivo Español (1985-86, 3 partidos) y Racing Club (1989-90, 9 partidos, 1 gol). Jugó 331 partidos, 33 goles. También actuó en Nacional de Medellín (1983-84), Murcia de España (1987-89, 28 partidos, 1 gol) y Stade Brestois de Francia

Fue Campeón del Mundo en México ’86, donde marcó el primer gol en la final con Alemania.

Fue  ayudante de campo de Carlos Bilardo en Boca y de Patricio Hernández en Banfield. En la temporada  2000-01, se hizo cargo de Almagro en dupla con Héctor Enrique y en la siguiente condujeron a Nueva Chicago en Primera.

 

 

El sitio oficial del club lo homenajeó con una conmovedora nota: 

“Hasta siempre querido Tata”

 

Una gloria que nos dejó, pero su nombre quedará inmortalizado eternamente. José Luis Brown nos dejó fisicamente la tarde del … pero continuará en nuestra memoria, en nuestros corazones por ser uno de los tantos que enarboló la escuela de Estudiantes desde que hizo su debut como profesional allá por el año 1975.

“Sabés lo que es Estudiantes para mí, Estudiantes es todo…” dijo entre lágrimas el querido Tata en el maravilloso documental aniversario de los 50 años de la Copa Intercontinental. Con apenas 16 años José Luis comenzó a recorrer el club y cada uno de los “recovecos” del viejo estadio de 1 y 57. “yo venía en tren desde Ranchos hasta el Estadio. Lo unico que soñaba era jugar en la primera de Estudiantes y lo cumplí…” supo contarles muy emocionado a los jugadores de las categorías juveniles en las charlas que el fútbol amateur organizada con la participación de grandes glorias.

Una dura enfermedad le jugó una mala pasada a Brown. De sus visitas diarias al Country Club, a presencias muy esporádicas hasta que un día dejó de recorrer el predio y de saludar uno a uno a los futbolistas del plantel superior y luego quedar en una situación muy compleja que lo alejó de su gran amor: el club.

El Tata Brown llegó de Ranchos a Estudiantes siendo muy joven. Se alojó en el Pabellón Demo, ya en el año 1974 dio sus primeros pasos en el círculo superior hasta que en 1975 con el Narigón Bilardo en el banco de relevos no “largó” más la titularidad y se dio el lujo de integrar con tan sólo 19 años aquel maravilloso equipo que luchó palmo a palmo el campeonato con River. Desde aquel debut hasta que luego de la final del Nacional ante Independiente (junio de 1983) fue el principal caudillo de las defensas pinchas.

Fue capitán y campeón de “su” Estudiantes en el Metropolitano de 1982 y el Nacional de 1983. Fue el defensor que más goles anotó con la camiseta roja y blanca: 27. Algunas de sus conquistas quedarán en la retina de todos, como aquel a Vélez en febrero de 1983 cuando se reanudó el partido suspendido en enero; o el penal a Talleres en el mismísimo Chateu Carrera que le abrió la puerta al título al conjunto que dirigía Carlos Bilardo. Luego fue pieza clave en la formación que ganó el Nacional en la cancha de Independiente. En el Pincha jugó 290 partidos.

Al poco tiempo del bicampeonato, el Tata fue transferido a Colombia. En 1984 volvió al país para jugar en Boca y para que Bilardo lo tuviera más cerca. En 1985 recaló en Español, y posteriormente pasó por Best de Francia, Murcia de España, para cerrar su carrera como futbolista en Racing. Su nombre ganó prestigio y su participaciòn en el Mundial de México no hizo más que originar que el fútbol entero hable de José Luis Brown. “Passarella (que era el titular indiscutible) no estaba bien, no se recuperaba de su afección, pero nadie me había dicho nada. El día del debut fui a desayunar y me crucé con Bilardo. “Hola, Brown, ¿cómo estás?”, me pregunta. “Bien, por fin llegó el día”, le contesté. Se fue, enseguida se dio vuelta y me gritó: “Ahh, Brown, mirá que jugás vos, ¿eh?”… Era la oportunidad que había soñado toda mi vida”; comentó cuando Bilardo le informó un par de horas antes que iba a debut en el Mundial y de titular.

“Pensar que en la historia del fútbol argentino hay sólo 5 tipos vivos que metimos goles en una final del mundo, ¡y yo soy uno de esos 5!… Después seguí jugando matándome en la cancha y hasta me olvidé de mi lesión al hombro, fue un dolor insoportable pues fue una luxación en un choque con un alemán, entonces lo miro al doctor Madero y le digo: “ni se le ocurra sacarme”, yo no salgo ni muerto de aquí ¡y me mordí la camiseta!, pasé millones de cosas duras en mi vida para vivir este momento y ni una lesión ni nada me iba a sacar ¡ni loco!…Son recuerdos maravillosos e imborrables, hasta hoy se me pone la piel de gallina”, dijo al cumplirse el 10 aniversario del campeonato mundial logrado por Argentina.

El Tata nunca olvidó su amor por Estudiantes y volviò al club pero como integrante de un cuerpo técnico. En 1998 trabajó junto a Patricio Hernández y posteriormente en el 2003 junto a Carlos Bilardo (de quien fue ayudante de campo en Boca en 1996) también fue parte del grupo de entrenadores que estuvieron junto al Narigón.

Alejado de la rutina de entrenadores o ayudante, José Luis Brown se radicó en las cercanías del Country Club para estar bien cerca de Estudiantes, de su club. Compartió charlas con Juan Sebastián Verón, recordó anécdotas con Juan Ramón Verón, el Bocha Flores y Cacho Malbernat, se dio el gusto de conversar a diario con Guillermo Trama (integrante del grupo de analistas de videos de los entrenadores de la primera división) y en cada fiesta del club rememoraba las conquistas de la década del 80 con sus ex compañeros de plantel. “Esto es mi vida, todo lo que tiene que ver conmigo es rojo y blanco…” deslizó y otra vez por City Bell

Hoy el Tata Brown ya no está más entre nosotros, pero su memoria, su amor por Estudiantes perdurarà eternamente. Hasta siempre capitàn, campeón y ferviente defensor de la filosofía de Estudiantes de La Plata.

Una gloria que nos dejó, pero su nombre quedará inmortalizado eternamente. José Luis Brown nos dejó fisicamente la tarde del … pero continuará en nuestra memoria, en nuestros corazones por ser uno de los tantos que enarboló la escuela de Estudiantes desde que hizo su debut como profesional allá por el año 1975.

“Sabés lo que es Estudiantes para mí, Estudiantes es todo…” dijo entre lágrimas el querido Tata en el maravilloso documental aniversario de los 50 años de la Copa Intercontinental. Con apenas 16 años José Luis comenzó a recorrer el club y cada uno de los “recovecos” del viejo estadio de 1 y 57. “yo venía en tren desde Ranchos hasta el Estadio. Lo unico que soñaba era jugar en la primera de Estudiantes y lo cumplí…” supo contarles muy emocionado a los jugadores de las categorías juveniles en las charlas que el fútbol amateur organizada con la participación de grandes glorias.

Una dura enfermedad le jugó una mala pasada a Brown. De sus visitas diarias al Country Club, a presencias muy esporádicas hasta que un día dejó de recorrer el predio y de saludar uno a uno a los futbolistas del plantel superior y luego quedar en una situación muy compleja que lo alejó de su gran amor: el club.

El Tata Brown llegó de Ranchos a Estudiantes siendo muy joven. Se alojó en el Pabellón Demo, ya en el año 1974 dio sus primeros pasos en el círculo superior hasta que en 1975 con el Narigón Bilardo en el banco de relevos no “largó” más la titularidad y se dio el lujo de integrar con tan sólo 19 años aquel maravilloso equipo que luchó palmo a palmo el campeonato con River. Desde aquel debut hasta que luego de la final del Nacional ante Independiente (junio de 1983) fue el principal caudillo de las defensas pinchas.

Fue capitán y campeón de “su” Estudiantes en el Metropolitano de 1982 y el Nacional de 1983. Fue el defensor que más goles anotó con la camiseta roja y blanca: 27. Algunas de sus conquistas quedarán en la retina de todos, como aquel a Vélez en febrero de 1983 cuando se reanudó el partido suspendido en enero; o el penal a Talleres en el mismísimo Chateu Carrera que le abrió la puerta al título al conjunto que dirigía Carlos Bilardo. Luego fue pieza clave en la formación que ganó el Nacional en la cancha de Independiente. En el Pincha jugó 290 partidos.

Al poco tiempo del bicampeonato, el Tata fue transferido a Colombia. En 1984 volvió al país para jugar en Boca y para que Bilardo lo tuviera más cerca. En 1985 recaló en Español, y posteriormente pasó por Best de Francia, Murcia de España, para cerrar su carrera como futbolista en Racing. Su nombre ganó prestigio y su participaciòn en el Mundial de México no hizo más que originar que el fútbol entero hable de José Luis Brown. “Passarella (que era el titular indiscutible) no estaba bien, no se recuperaba de su afección, pero nadie me había dicho nada. El día del debut fui a desayunar y me crucé con Bilardo. “Hola, Brown, ¿cómo estás?”, me pregunta. “Bien, por fin llegó el día”, le contesté. Se fue, enseguida se dio vuelta y me gritó: “Ahh, Brown, mirá que jugás vos, ¿eh?”… Era la oportunidad que había soñado toda mi vida”; comentó cuando Bilardo le informó un par de horas antes que iba a debut en el Mundial y de titular.

“Pensar que en la historia del fútbol argentino hay sólo 5 tipos vivos que metimos goles en una final del mundo, ¡y yo soy uno de esos 5!… Después seguí jugando matándome en la cancha y hasta me olvidé de mi lesión al hombro, fue un dolor insoportable pues fue una luxación en un choque con un alemán, entonces lo miro al doctor Madero y le digo: “ni se le ocurra sacarme”, yo no salgo ni muerto de aquí ¡y me mordí la camiseta!, pasé millones de cosas duras en mi vida para vivir este momento y ni una lesión ni nada me iba a sacar ¡ni loco!…Son recuerdos maravillosos e imborrables, hasta hoy se me pone la piel de gallina”, dijo al cumplirse el 10 aniversario del campeonato mundial logrado por Argentina.

El Tata nunca olvidó su amor por Estudiantes y volviò al club pero como integrante de un cuerpo técnico. En 1998 trabajó junto a Patricio Hernández y posteriormente en el 2003 junto a Carlos Bilardo (de quien fue ayudante de campo en Boca en 1996) también fue parte del grupo de entrenadores que estuvieron junto al Narigón.

Alejado de la rutina de entrenadores o ayudante, José Luis Brown se radicó en las cercanías del Country Club para estar bien cerca de Estudiantes, de su club. Compartió charlas con Juan Sebastián Verón, recordó anécdotas con Juan Ramón Verón, el Bocha Flores y Cacho Malbernat, se dio el gusto de conversar a diario con Guillermo Trama (integrante del grupo de analistas de videos de los entrenadores de la primera división) y en cada fiesta del club rememoraba las conquistas de la década del 80 con sus ex compañeros de plantel. “Esto es mi vida, todo lo que tiene que ver conmigo es rojo y blanco…” deslizó y otra vez por City Bell

Hoy el Tata Brown ya no está más entre nosotros, pero su memoria, su amor por Estudiantes perdurarà eternamente. Hasta siempre capitàn, campeón y ferviente defensor de la filosofía de Estudiantes de La Plata.

Una gloria que nos dejó, pero su nombre quedará inmortalizado eternamente. José Luis Brown nos dejó fisicamente la tarde del … pero continuará en nuestra memoria, en nuestros corazones por ser uno de los tantos que enarboló la escuela de Estudiantes desde que hizo su debut como profesional allá por el año 1975.

“Sabés lo que es Estudiantes para mí, Estudiantes es todo…” dijo entre lágrimas el querido Tata en el maravilloso documental aniversario de los 50 años de la Copa Intercontinental. Con apenas 16 años José Luis comenzó a recorrer el club y cada uno de los “recovecos” del viejo estadio de 1 y 57. “yo venía en tren desde Ranchos hasta el Estadio. Lo unico que soñaba era jugar en la primera de Estudiantes y lo cumplí…” supo contarles muy emocionado a los jugadores de las categorías juveniles en las charlas que el fútbol amateur organizada con la participación de grandes glorias.

Una dura enfermedad le jugó una mala pasada a Brown. De sus visitas diarias al Country Club, a presencias muy esporádicas hasta que un día dejó de recorrer el predio y de saludar uno a uno a los futbolistas del plantel superior y luego quedar en una situación muy compleja que lo alejó de su gran amor: el club.

El Tata Brown llegó de Ranchos a Estudiantes siendo muy joven. Se alojó en el Pabellón Demo, ya en el año 1974 dio sus primeros pasos en el círculo superior hasta que en 1975 con el Narigón Bilardo en el banco de relevos no “largó” más la titularidad y se dio el lujo de integrar con tan sólo 19 años aquel maravilloso equipo que luchó palmo a palmo el campeonato con River. Desde aquel debut hasta que luego de la final del Nacional ante Independiente (junio de 1983) fue el principal caudillo de las defensas pinchas.

Fue capitán y campeón de “su” Estudiantes en el Metropolitano de 1982 y el Nacional de 1983. Fue el defensor que más goles anotó con la camiseta roja y blanca: 27. Algunas de sus conquistas quedarán en la retina de todos, como aquel a Vélez en febrero de 1983 cuando se reanudó el partido suspendido en enero; o el penal a Talleres en el mismísimo Chateu Carrera que le abrió la puerta al título al conjunto que dirigía Carlos Bilardo. Luego fue pieza clave en la formación que ganó el Nacional en la cancha de Independiente. En el Pincha jugó 290 partidos.

Al poco tiempo del bicampeonato, el Tata fue transferido a Colombia. En 1984 volvió al país para jugar en Boca y para que Bilardo lo tuviera más cerca. En 1985 recaló en Español, y posteriormente pasó por Best de Francia, Murcia de España, para cerrar su carrera como futbolista en Racing. Su nombre ganó prestigio y su participaciòn en el Mundial de México no hizo más que originar que el fútbol entero hable de José Luis Brown. “Passarella (que era el titular indiscutible) no estaba bien, no se recuperaba de su afección, pero nadie me había dicho nada. El día del debut fui a desayunar y me crucé con Bilardo. “Hola, Brown, ¿cómo estás?”, me pregunta. “Bien, por fin llegó el día”, le contesté. Se fue, enseguida se dio vuelta y me gritó: “Ahh, Brown, mirá que jugás vos, ¿eh?”… Era la oportunidad que había soñado toda mi vida”; comentó cuando Bilardo le informó un par de horas antes que iba a debut en el Mundial y de titular.

“Pensar que en la historia del fútbol argentino hay sólo 5 tipos vivos que metimos goles en una final del mundo, ¡y yo soy uno de esos 5!… Después seguí jugando matándome en la cancha y hasta me olvidé de mi lesión al hombro, fue un dolor insoportable pues fue una luxación en un choque con un alemán, entonces lo miro al doctor Madero y le digo: “ni se le ocurra sacarme”, yo no salgo ni muerto de aquí ¡y me mordí la camiseta!, pasé millones de cosas duras en mi vida para vivir este momento y ni una lesión ni nada me iba a sacar ¡ni loco!…Son recuerdos maravillosos e imborrables, hasta hoy se me pone la piel de gallina”, dijo al cumplirse el 10 aniversario del campeonato mundial logrado por Argentina.

El Tata nunca olvidó su amor por Estudiantes y volviò al club pero como integrante de un cuerpo técnico. En 1998 trabajó junto a Patricio Hernández y posteriormente en el 2003 junto a Carlos Bilardo (de quien fue ayudante de campo en Boca en 1996) también fue parte del grupo de entrenadores que estuvieron junto al Narigón.

Alejado de la rutina de entrenadores o ayudante, José Luis Brown se radicó en las cercanías del Country Club para estar bien cerca de Estudiantes, de su club. Compartió charlas con Juan Sebastián Verón, recordó anécdotas con Juan Ramón Verón, el Bocha Flores y Cacho Malbernat, se dio el gusto de conversar a diario con Guillermo Trama (integrante del grupo de analistas de videos de los entrenadores de la primera división) y en cada fiesta del club rememoraba las conquistas de la década del 80 con sus ex compañeros de plantel. “Esto es mi vida, todo lo que tiene que ver conmigo es rojo y blanco…” deslizó y otra vez por City Bell

Hoy el Tata Brown ya no está más entre nosotros, pero su memoria, su amor por Estudiantes perdurarà eternamente. Hasta siempre capitàn, campeón y ferviente defensor de la filosofía de Estudiantes de La Plata.

Una gloria que nos dejó, pero su nombre quedará inmortalizado eternamente. José Luis Brown nos dejó fisicamente la tarde del … pero continuará en nuestra memoria, en nuestros corazones por ser uno de los tantos que enarboló la escuela de Estudiantes desde que hizo su debut como profesional allá por el año 1975.

“Sabés lo que es Estudiantes para mí, Estudiantes es todo…” dijo entre lágrimas el querido Tata en el maravilloso documental aniversario de los 50 años de la Copa Intercontinental. Con apenas 16 años José Luis comenzó a recorrer el club y cada uno de los “recovecos” del viejo estadio de 1 y 57. “yo venía en tren desde Ranchos hasta el Estadio. Lo unico que soñaba era jugar en la primera de Estudiantes y lo cumplí…” supo contarles muy emocionado a los jugadores de las categorías juveniles en las charlas que el fútbol amateur organizada con la participación de grandes glorias.

Una dura enfermedad le jugó una mala pasada a Brown. De sus visitas diarias al Country Club, a presencias muy esporádicas hasta que un día dejó de recorrer el predio y de saludar uno a uno a los futbolistas del plantel superior y luego quedar en una situación muy compleja que lo alejó de su gran amor: el club.

El Tata Brown llegó de Ranchos a Estudiantes siendo muy joven. Se alojó en el Pabellón Demo, ya en el año 1974 dio sus primeros pasos en el círculo superior hasta que en 1975 con el Narigón Bilardo en el banco de relevos no “largó” más la titularidad y se dio el lujo de integrar con tan sólo 19 años aquel maravilloso equipo que luchó palmo a palmo el campeonato con River. Desde aquel debut hasta que luego de la final del Nacional ante Independiente (junio de 1983) fue el principal caudillo de las defensas pinchas.

Fue capitán y campeón de “su” Estudiantes en el Metropolitano de 1982 y el Nacional de 1983. Fue el defensor que más goles anotó con la camiseta roja y blanca: 27. Algunas de sus conquistas quedarán en la retina de todos, como aquel a Vélez en febrero de 1983 cuando se reanudó el partido suspendido en enero; o el penal a Talleres en el mismísimo Chateu Carrera que le abrió la puerta al título al conjunto que dirigía Carlos Bilardo. Luego fue pieza clave en la formación que ganó el Nacional en la cancha de Independiente. En el Pincha jugó 290 partidos.

Al poco tiempo del bicampeonato, el Tata fue transferido a Colombia. En 1984 volvió al país para jugar en Boca y para que Bilardo lo tuviera más cerca. En 1985 recaló en Español, y posteriormente pasó por Best de Francia, Murcia de España, para cerrar su carrera como futbolista en Racing. Su nombre ganó prestigio y su participaciòn en el Mundial de México no hizo más que originar que el fútbol entero hable de José Luis Brown. “Passarella (que era el titular indiscutible) no estaba bien, no se recuperaba de su afección, pero nadie me había dicho nada. El día del debut fui a desayunar y me crucé con Bilardo. “Hola, Brown, ¿cómo estás?”, me pregunta. “Bien, por fin llegó el día”, le contesté. Se fue, enseguida se dio vuelta y me gritó: “Ahh, Brown, mirá que jugás vos, ¿eh?”… Era la oportunidad que había soñado toda mi vida”; comentó cuando Bilardo le informó un par de horas antes que iba a debut en el Mundial y de titular.

“Pensar que en la historia del fútbol argentino hay sólo 5 tipos vivos que metimos goles en una final del mundo, ¡y yo soy uno de esos 5!… Después seguí jugando matándome en la cancha y hasta me olvidé de mi lesión al hombro, fue un dolor insoportable pues fue una luxación en un choque con un alemán, entonces lo miro al doctor Madero y le digo: “ni se le ocurra sacarme”, yo no salgo ni muerto de aquí ¡y me mordí la camiseta!, pasé millones de cosas duras en mi vida para vivir este momento y ni una lesión ni nada me iba a sacar ¡ni loco!…Son recuerdos maravillosos e imborrables, hasta hoy se me pone la piel de gallina”, dijo al cumplirse el 10 aniversario del campeonato mundial logrado por Argentina.

El Tata nunca olvidó su amor por Estudiantes y volviò al club pero como integrante de un cuerpo técnico. En 1998 trabajó junto a Patricio Hernández y posteriormente en el 2003 junto a Carlos Bilardo (de quien fue ayudante de campo en Boca en 1996) también fue parte del grupo de entrenadores que estuvieron junto al Narigón.

Alejado de la rutina de entrenadores o ayudante, José Luis Brown se radicó en las cercanías del Country Club para estar bien cerca de Estudiantes, de su club. Compartió charlas con Juan Sebastián Verón, recordó anécdotas con Juan Ramón Verón, el Bocha Flores y Cacho Malbernat, se dio el gusto de conversar a diario con Guillermo Trama (integrante del grupo de analistas de videos de los entrenadores de la primera división) y en cada fiesta del club rememoraba las conquistas de la década del 80 con sus ex compañeros de plantel. “Esto es mi vida, todo lo que tiene que ver conmigo es rojo y blanco…” deslizó y otra vez por City Bell

Hoy el Tata Brown ya no está más entre nosotros, pero su memoria, su amor por Estudiantes perdurarà eternamente. Hasta siempre capitàn, campeón y ferviente defensor de la filosofía de Estudiantes de La Plata.

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