Las ciudades de Mar del Plata y Batán cerraron el año 2025 con un total de 31.342 delitos y contravenciones registrados, consolidando una tendencia ascendente en materia de inseguridad. El dato representa un incremento del 9% respecto a 2024 y una suba acumulada del 23,4% en los últimos tres años, impulsada principalmente por el aumento de robos y hechos violentos.
La evolución de las estadísticas refleja un crecimiento sostenido: en 2022 se contabilizaron 25.400 hechos, en 2023 la cifra ascendió a 27.800 y en 2024 llegó a 28.750. El salto por encima de los 31 mil eventos en 2025 confirma un escenario que preocupa tanto a las autoridades como a los vecinos.
Desde el municipio, los informes técnicos del CeMAED explican que parte de este incremento responde a una modificación en la metodología de análisis. La integración de múltiples fuentes —como reportes policiales, el Centro de Procesamiento y Análisis de Información Delictiva (CePAID) y la Central de Atención Telefónica de Emergencias 911— permitió ampliar la base de datos y registrar episodios que anteriormente no eran contabilizados de forma centralizada.
No obstante, más allá de las mejoras en el sistema estadístico, la percepción social parece ir en la misma dirección. En distintos barrios del partido, crece la sensación de inseguridad y la convicción de que los delitos son cada vez más frecuentes y violentos.
En ese contexto, el sistema de emergencias 911 procesó durante 2025 un promedio de 775 llamados diarios, con picos de demanda durante los fines de semana, especialmente entre las 22 y las 24, una franja horaria crítica en términos de intervención policial.
Aumento de robos y violencia
Entre los delitos contra la propiedad, el robo de automotores mostró un incremento sostenido. Durante el primer trimestre del año, las denuncias se duplicaron en comparación con el mismo período de 2024, tendencia que se mantuvo hasta cerrar diciembre con un total de 2.184 vehículos sustraídos. Un dato alarmante es que el 44% de estos hechos se produjo mediante el uso de violencia contra los conductores.
Por su parte, el robo de motovehículos presentó un comportamiento dispar. Si bien hubo una caída significativa en el primer semestre, el indicador volvió a crecer hacia fin de año, cerrando con 2.650 casos. A pesar de este repunte, el total anual quedó un 12% por debajo de los registros de 2024.
Comercios y viviendas, bajo presión
El tercer trimestre fue el más crítico para comercios y viviendas particulares. Entre julio y septiembre se denunciaron 252 robos en locales comerciales, de los cuales el 84% fueron consumados. Además, se registró un fuerte incremento en el uso de armas de fuego, que se duplicó en comparación con el mismo período del año anterior.
En cuanto a los domicilios, el 2025 finalizó con 1.540 hechos denunciados. El análisis indica que el 68% de los robos ocurrió en ausencia de los moradores, aunque en el último trimestre crecieron los episodios con presencia de residentes, especialmente en zonas del sur como Punta Mogotes y Los Acantilados.
El balance general deja en evidencia un escenario complejo, donde la mejora en los sistemas de registro convive con una realidad que, según coinciden autoridades y vecinos, muestra un aumento concreto de la actividad delictiva y mayores niveles de violencia en el distrito.