Peligra la realización del Enduro del Invierno en Pinamar por una fuerte protesta ambiental

Vecinos y organizaciones ambientalistas cuestionan el armado del circuito sobre la playa pública y advierten por el impacto que podría generar el movimiento de suelo y la circulación de vehículos. La competencia está prevista para el próximo fin de semana.


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La realización del Enduro del Invierno 2026 en Pinamar quedó envuelta en una fuerte polémica luego de una masiva protesta de vecinos y organizaciones ambientalistas que rechazan el armado del circuito sobre la playa pública.

Bajo el lema “Daño ambiental: la playa pública no es circuito”, la convocatoria se llevó a cabo este sábado en el balneario Cocodrilo y reunió a vecinos, ambientalistas y organizaciones que expresaron su preocupación por el impacto que la competencia podría generar sobre el ecosistema costero.

Entre los impulsores de la protesta se encuentra la Fundación Ecológica Pinamar, desde donde cuestionaron especialmente las tareas que ya comenzaron para preparar el escenario de la competencia, que contempla la participación de motos y cuatriciclos.

El principal foco de conflicto se encuentra en el sector comprendido entre los balnearios El Pájaro y Rada Beach, donde el uso de palas mecánicas y el movimiento de suelo generaron un fuerte rechazo entre residentes y sectores vinculados a la defensa del ambiente.

Los manifestantes sostienen que la playa constituye un espacio público y natural que no debería ser transformado en un circuito deportivo, especialmente durante una época del año en la que la costa cumple un rol ambiental fundamental.

La protesta pone ahora en duda la realización del evento, previsto para el próximo fin de semana, mientras crece la presión para que las autoridades revisen las condiciones bajo las cuales se está llevando adelante el armado del circuito.

El antecedente de Mar del Plata

La discusión también recupera un antecedente cercano: el Enduro del Invierno que se realizaba en Mar del Plata dejó de tener continuidad en la ciudad luego de los cuestionamientos vinculados, entre otros aspectos, al elevado costo que representaba para las arcas municipales.

Según se había informado oportunamente, el municipio destinaba una suma que superaba los $1.200 millones, lo que generó fuertes críticas de sectores políticos y sociales que consideraban que el esfuerzo económico no se correspondía con los beneficios que recibía la ciudad.

En ese contexto, también se instaló una discusión sobre quién terminaba siendo el principal beneficiario del espectáculo: si la comunidad, que afrontaba parte de los costos, o la organización privada encargada del evento.

Ahora, el conflicto se traslada a Pinamar, donde la cuestión económica deja paso a otro debate de fondo: qué actividades pueden desarrollarse sobre la playa pública y cuál es el costo ambiental de convertir sectores naturales de la costa en escenarios deportivos.

Con el Enduro previsto para los próximos días y las tareas de preparación ya iniciadas, las protestas de vecinos y ambientalistas abren un interrogante sobre el futuro inmediato de la competencia.

Por estas horas, la presión comunitaria crece y el reclamo apunta directamente a las autoridades: la playa pública, sostienen los manifestantes, no puede ser considerada simplemente un circuito más.

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