Celulares en las aulas: Cuesta le respondió a Rizzi y sostuvo que la discusión es sobre "los aprendizajes y la atención"
El titular de la Secretaría de Educación había defendido el uso de los dispositivos móviles como herramientas de acceso a contenidos y recursos educativos, destacando que forman parte de prácticas pedagógicas ya incorporadas en numerosos establecimientos.
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La concejala de Unión por la Patria, Mariana Cuesta, salió a responder al informe presentado por el secretario de Educación municipal, Fernando Rizzi, sobre el uso de teléfonos celulares en las escuelas secundarias y aseguró que el debate debe centrarse en los efectos que estos dispositivos tienen sobre los procesos de aprendizaje y la atención de los estudiantes dentro de las aulas.
La discusión se da en el marco del tratamiento de un proyecto impulsado por el bloque de Unión por la Patria en el Concejo Deliberante, que propone regular el uso de celulares en las escuelas secundarias municipales. La iniciativa establece que los dispositivos solo podrán utilizarse cuando formen parte de actividades pedagógicas definidas por los docentes.
Este martes, durante el tratamiento en la Comisión de Educación, el expediente no obtuvo despacho favorable y continuará en estudio luego de un pedido formulado por concejales del radicalismo, acompañado por el oficialismo.
Cuesta, autora de la ordenanza que regula el uso de teléfonos celulares en las escuelas primarias municipales, elaboró un documento con diez observaciones al informe presentado por Rizzi ante los concejales.
El titular de la Secretaría de Educación había defendido el uso de los dispositivos móviles como herramientas de acceso a contenidos y recursos educativos, destacando que forman parte de prácticas pedagógicas ya incorporadas en numerosos establecimientos. Asimismo, expresó reparos frente a una eventual prohibición total de los teléfonos en el ámbito escolar.
Sin embargo, el propio informe concluye que resulta conveniente avanzar hacia una regulación específica para el nivel secundario, una definición que la concejala destacó como un punto de coincidencia.
“El propio informe concluye que es necesario avanzar hacia una regulación para el nivel secundario. La diferencia está en qué problema queremos resolver. Para nosotros, el centro de la discusión son los aprendizajes y la atención dentro de las aulas”, afirmó Cuesta.
Uno de los puntos cuestionados por la edil refiere al argumento de que muchos estudiantes utilizan los celulares para leer materiales o consultar contenidos académicos. Según planteó, esa situación evidencia carencias que deberían ser atendidas por el sistema educativo y no justifican el uso permanente de dispositivos durante las clases.
“Si los estudiantes leen desde el celular porque faltan libros o materiales de estudio, estamos frente a una carencia que el sistema educativo debería resolver. Además, distintas investigaciones muestran que la lectura en teléfonos celulares suele producirse en entornos atravesados por interrupciones permanentes, notificaciones y múltiples estímulos que dificultan la concentración y la comprensión profunda de los textos”, sostuvo.
La presidenta del bloque de Unión por la Patria también señaló que los debates educativos actuales ya no se limitan al acceso a la tecnología, sino que incorporan nuevas preocupaciones vinculadas al impacto de las pantallas sobre la concentración y los hábitos de aprendizaje.
“Hoy la discusión educativa ya no pasa únicamente por quién tiene acceso a las pantallas. También debemos preguntarnos bajo qué condiciones se utilizan y qué efectos producen sobre la concentración, la lectura y los aprendizajes”, expresó.
En su respuesta al informe de la Secretaría de Educación, Cuesta recuperó además antecedentes nacionales e internacionales que advierten sobre las consecuencias del uso no regulado de teléfonos móviles en las aulas y consideró que existe evidencia suficiente para avanzar en un esquema de regulación que permita compatibilizar el aprovechamiento pedagógico de la tecnología con la necesidad de garantizar entornos favorables para el aprendizaje.
Mientras tanto, el debate continuará en el ámbito legislativo local, donde distintos sectores educativos, políticos y académicos exponen posiciones sobre una discusión que atraviesa a los sistemas educativos de todo el mundo y que plantea el desafío de encontrar un equilibrio entre la incorporación de nuevas tecnologías y la calidad de los procesos de enseñanza.

