Crece el malestar empresarial por el destino de los fondos de promoción turística

En época de crisis el recurso es finito.


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En medio de una de las etapas más complejas para la actividad turística y comercial de Mar del Plata, vuelve a instalarse una vieja discusión: ¿qué ocurre con los recursos que se recaudan a través del Fondo de Promoción Turística?

La inquietud crece entre comerciantes, empresarios y referentes del sector productivo, quienes aseguran no visualizar campañas de promoción acordes con los montos que año tras año aporta el sector privado mediante este tributo específico.

La Tasa del Fondo de Promoción Turística representa un adicional del 10% sobre el monto total que los contribuyentes abonan por la Tasa de Inspección de Seguridad e Higiene (TISH). Este gravamen alcanza a comercios e industrias de todo el Partido de General Pueyrredon y, según establece la ordenanza vigente, los fondos deben ser administrados por el Ente Municipal de Turismo y Cultura (EMTURyC) y destinados exclusivamente a acciones de promoción, publicidad y posicionamiento de Mar del Plata fuera del distrito.

Sin embargo, desde distintos sectores económicos sostienen que existe una creciente falta de información respecto del destino concreto de esos recursos y, sobre todo, de los resultados obtenidos.

"Los comerciantes siguen pagando una tasa específica para promocionar la ciudad, pero no se conocen campañas de impacto que permitan medir el retorno de esa inversión", señalan empresarios consultados.

El planteo cobra fuerza en un contexto donde la ciudad enfrenta una fuerte retracción del consumo turístico. Si bien los visitantes continúan llegando durante fines de semana largos y períodos vacacionales, los niveles de gasto se encuentran muy por debajo de los registrados en años anteriores.

Para numerosos referentes del sector, la estrategia promocional debería enfocarse en un objetivo claro y medible: consolidar la llegada de viajeros provenientes de ciudades ubicadas en un radio de hasta 400 kilómetros de Mar del Plata.

La cercanía geográfica convierte a localidades como Buenos Aires, La Plata, Tandil, Olavarría, Azul, Bahía Blanca, Necochea, Balcarce, Dolores, Chascomús y otras ciudades bonaerenses en mercados estratégicos para las escapadas de fin de semana y el turismo de corta estadía.

"Está demostrado que gran parte del movimiento turístico actual se genera a partir de decisiones espontáneas de viaje. La promoción debería apuntar a esos mercados cercanos, donde una campaña efectiva puede generar resultados inmediatos", explican desde el sector privado.

La preocupación no es menor. Mientras continúan cerrando comercios y disminuye la actividad en distintos rubros vinculados al turismo, muchos empresarios consideran que es momento de transparentar el uso de los recursos y discutir una nueva estrategia de promoción.

El reclamo apunta a conocer cuánto se recauda anualmente a través del Fondo de Promoción Turística, cuáles son las campañas realizadas, en qué mercados se invierte y qué indicadores se utilizan para medir su efectividad.

La discusión se instala además en un momento en que Mar del Plata necesita más que nunca fortalecer su competitividad frente a otros destinos que realizan fuertes inversiones en marketing turístico y captación de visitantes.

Para buena parte del sector empresario, la promoción turística no debe ser vista como un gasto sino como una inversión estratégica para sostener el empleo, la actividad comercial y el movimiento económico de la ciudad.

Mientras tanto, el interrogante sigue abierto: ¿están llegando los recursos recaudados a los objetivos para los cuales fueron creados o es momento de replantear el modelo de promoción turística de Mar del Plata?

Una pregunta que, en tiempos de crisis y caída del consumo, cada vez más contribuyentes comienzan a hacerse.

 

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