Turismo en su hora más crítica: ya no alcanza con que los visitantes lleguen a Mar del Plata

En vísperas de las vacaciones de invierno.


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Durante décadas, Mar del Plata construyó su identidad económica alrededor del turismo. La llegada de visitantes era sinónimo de hoteles completos, restaurantes trabajando a pleno, comercios vendiendo y miles de puestos de trabajo sostenidos por el movimiento turístico. Sin embargo, la realidad actual plantea un desafío mucho más complejo: ya no alcanza con que los turistas lleguen, ahora es imprescindible que consuman.

La crisis económica que atraviesa el país ha modificado profundamente los hábitos de quienes eligen vacacionar o realizar escapadas. Los visitantes siguen llegando a la ciudad, pero gastan menos, acortan su estadía, buscan promociones permanentes y priorizan el ahorro por sobre el consumo. Esta situación impacta de lleno en la actividad comercial, gastronómica y hotelera.

Cada semana se conocen nuevos cierres de locales comerciales en distintos puntos de Mar del Plata. Emprendimientos familiares, comercios históricos y pequeñas empresas enfrentan dificultades para sostener costos cada vez más elevados en un contexto donde las ventas continúan cayendo.

Frente a este escenario, desde distintos sectores vinculados al turismo y al comercio coinciden en que es momento de replantear la estrategia de promoción de la ciudad."No alcanza con que la gente venga: necesitamos que consuma. Es momento de redoblar la promoción de ciudad y trabajar para que cada visitante tenga más incentivos para gastar en Mar del Plata", sostienen referentes del sector.

La ciudad cuenta con innumerables ventajas competitivas: sus playas, la gastronomía, la oferta cultural, los espacios naturales, los eventos deportivos y recreativos, además de una infraestructura turística desarrollada durante décadas. Sin embargo, muchos consideran que esos atributos necesitan una promoción más agresiva y sostenida para transformarse en actividad económica concreta.

La discusión ya no pasa únicamente por la cantidad de turistas que ingresan a la ciudad, sino por la calidad del gasto que realizan durante su estadía. Un visitante que llega con promociones, descuentos, actividades programadas y beneficios concretos tiene mayores posibilidades de consumir en comercios, restaurantes, espectáculos y servicios locales.

Por eso, distintos sectores reclaman una utilización más activa de los recursos destinados a la promoción turística. Entienden que es necesario relanzar la marca Mar del Plata con campañas permanentes, presencia en mercados estratégicos, acuerdos con empresas privadas y programas de beneficios que incentiven el consumo.

La preocupación crece porque la ciudad enfrenta uno de los momentos más delicados de los últimos años. La caída del poder adquisitivo, la inflación acumulada y la incertidumbre económica generan un círculo difícil de romper: llegan turistas, pero el movimiento económico no alcanza para sostener la actividad de miles de trabajadores y comerciantes.

Mar del Plata sigue siendo uno de los destinos más elegidos de la Argentina. Sin embargo, el desafío actual es mucho más ambicioso que atraer visitantes. El verdadero objetivo pasa por lograr que quienes eligen la ciudad encuentren motivos para quedarse más tiempo, recorrer más lugares y consumir más productos y servicios.

Porque detrás de cada café servido, cada habitación ocupada o cada compra realizada hay empleo, inversión y familias que dependen del turismo para vivir. Y en este contexto, la promoción turística dejó de ser un gasto para convertirse en una herramienta indispensable para la recuperación económica de la ciudad.

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