Se incremento el cierre de comercios en Mar del Plata

La Avenida Juan B. Justo aparece como el epicentro de la crisis, con una tasa de cierre del 15,68%.


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Un reciente relevamiento de la Unión del Comercio, la Industria y la Producción de Mar del Plata encendió señales de alerta sobre la situación del comercio en Mar del Plata. Aunque el dato global muestra que el 92,2% de los 2.442 locales relevados se encuentran abiertos —un indicador que podría interpretarse como signo de “buena salud”—, el análisis desagregado revela una realidad mucho más compleja y desigual.

 

El estudio, que abarcó diez corredores comerciales clave, expone una marcada brecha entre zonas que logran sostener niveles altos de actividad y otras donde el cierre de locales se ha vuelto cada vez más frecuente. En ese sentido, los centros comerciales de Tejedor (97,04%) y Alem (96,84%) encabezan el ranking de ocupación, consolidándose como los sectores más dinámicos.

Sin embargo, el panorama cambia drásticamente en otros puntos estratégicos de la ciudad. La Avenida Juan B. Justo aparece como el epicentro de la crisis, con una tasa de cierre del 15,68%, seguida por la zona de 12 de Octubre (14,38%). En estos corredores, cerca de uno de cada siete locales permanece inactivo, una proporción que triplica los niveles registrados en áreas como el Microcentro o Güemes.

El presidente de la UCIP, Blas Taladrid, fue categórico al analizar los resultados: “Los datos son claros y no admiten lecturas complacientes: el comercio sigue funcionando, pero hay corredores donde la situación es crítica y exige decisiones inmediatas”.

La preocupación también alcanza a otras zonas que comienzan a mostrar signos de deterioro. Tal es el caso de Talcahuano, con un 12,50% de locales cerrados, y Alberti, con un 11,74%. Más atrás, aunque aún bajo observación, se ubican Constitución (6,47%) y el Microcentro (5,56%).

Desde la entidad advierten que, de no mediar políticas específicas, podría generarse un efecto dominó que profundice la caída en estos sectores más golpeados. “No alcanza con resistir”, sostienen desde el sector, al tiempo que reclaman medidas concretas que incentiven el consumo y alivien los costos que enfrentan los comerciantes.

En cuanto a la composición del entramado comercial, el informe señala que el rubro indumentaria continúa siendo el principal motor de la actividad, concentrando más del 20% de los locales. Le siguen la gastronomía, los bazares, las farmacias y los servicios personales, todos sectores sensibles a la caída del consumo.

 

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