Crisis en PAMI: médicos de cabecera advierten por renuncias masivas y apuntan contra la política sanitaria del Gobierno
Hay incertidumbre entre los pacientes a la hora de tomar un tuno médico.
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El conflicto entre los médicos de cabecera del PAMI y el Gobierno nacional suma un nuevo capítulo de tensión, en un contexto marcado por reclamos salariales, desgaste profesional y un sistema que, según advierten desde el sector, “se sostiene al límite”. Aunque por el momento no se han suspendido las prestaciones, crece la preocupación por una posible ola de renuncias que podría afectar la atención de millones de jubilados.
El eje del reclamo está en los valores ofrecidos por consulta. Desde el organismo, bajo la órbita del gobierno de Javier Milei, se propuso un arancel de 2.100 pesos por atención, una cifra que los profesionales consideran “insostenible” frente a la responsabilidad que implica el seguimiento clínico de pacientes adultos mayores.
Guillermo Baltar, referente del sector, fue contundente al describir el escenario actual: “Esto va a seguir si no cambian las condiciones”. Según explicó, ya hay médicos que decidieron dejar de atender por PAMI y otros evalúan el mismo camino ante la falta de una propuesta superadora. “No se puede aceptar un arancel tan bajo para una responsabilidad tan importante”, remarcó.
El reclamo de los profesionales apunta a un valor de 6.500 pesos por consulta, cifra que —aseguran— permitiría sostener la calidad de atención y cubrir costos básicos del ejercicio profesional. Sin embargo, hasta el momento no hubo avances concretos en esa dirección.
Desde una mirada crítica, distintos actores del sistema de salud advierten que la situación expone las consecuencias de una política de ajuste que impacta de lleno en áreas sensibles. La falta de actualización de aranceles no solo deteriora las condiciones laborales de los médicos, sino que pone en riesgo la continuidad de la atención primaria para jubilados y pensionados, uno de los sectores más vulnerables.
En este marco, se espera una reunión clave entre representantes de los médicos de cabecera y autoridades de PAMI, prevista para los próximos días. El encuentro aparece como una oportunidad para destrabar el conflicto, aunque en el sector predomina el escepticismo.
Mientras tanto, el sistema transita una calma tensa. Sin medidas de fuerza generalizadas, pero con señales claras de agotamiento, los médicos advierten que, de no mediar una respuesta concreta, el escenario podría agravarse rápidamente. Y con ello, trasladar el conflicto desde los consultorios hacia los pacientes, quienes dependen de un servicio que hoy parece cada vez más frágil.

