Efecto carne: por qué impulsó la inflación al alza y cuánto hubiera aumentado el índice sin incluir ese rubro
El rubro cárnico creció más del doble que el índice general en el último cuatrimestre. El impacto de la suba en la hacienda y el peso de los precios internacionales explican por qué este alimento impide una desaceleración más profunda del costo de vida.
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El Índice de Precios al Consumidor (IPC) lleva nueve meses sin mostrar una desaceleración y la dinámica del primer bimestre de este año demostró que la tendencia al alza sigue siendo fuerte. En ese marco, se han destacado en los últimos informes del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) las fuertes subas de los alimentos y dentro de ese rubro, el incremento de la carne. Tal es así que un estudio privado demuestra que con solo sacar el rubro cárnico de la ecuación, el indicador hubiera dado varias décimas menos.
De acuerdo con un análisis técnico elaborado porLorenzo Sigaut Gravina, economista y miembro fundador de la consultora Equilibra, la escalada en los precios del rubro carnes ha sido uno de los principales motores que explican la aceleración inflacionaria registrada hacia fines de 2025 y el inicio de 2026. El estudio de los datos revela una brecha significativa entre la evolución del índice general y el comportamiento específico de este producto básico en la dieta de los argentinos.
La incidencia técnica en el índice general
Desde noviembre de 2025, el rubro —que comprende carne vacuna, pollo, cerdo, fiambres y embutidos— mostró una dinámica de precios que duplicó la velocidad del resto de la economía. Según los datos de Equilibra, mientras el IPC Nacional registró un incremento promedio mensual del 2,7% en el último cuatrimestre, el segmento cárnico trepó un 6,3% en el mismo período.
Esta disparidad numérica permite realizar un ejercicio estadístico para dimensionar el peso del sector en el costo de vida. Al respecto, Sigaut Gravina destaca que “si excluimos el rubro ”Carnes", la inflación promedio de últimos 4 meses hubiese sido 2,4% (vs 2,7% con carnes)”. Esta diferencia de tres décimas mensuales confirma que la carne, por sí sola, ha estado adicionando una presión extra persistente sobre el nivel general de precios.
El principal factor detrás de esta aceleración se encuentra en el eslabón mayorista. El precio de la hacienda vacuna, insumo básico de la cadena, experimentó un salto del 37% en apenas cuatro meses, superando con creces el 27,6% que registró el IPC Carnes en el mostrador durante el mismo lapso. Esta suba de la carne vacuna, que es el componente con mayor peso relativo dentro del rubro, terminó traccionando también los valores de sus principales sustitutos, como el pollo y el cerdo, generalizando el alza en todas las proteínas animales.

