Negociaciones de poder: la Provincia redefine su esquema de intereses en Mar del Plata
Tras derrotas consecutivas de Fernanda Raverta, se pide mejor distribución de poder.
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Mar del Plata atraviesa días intensos de negociaciones políticas en torno a los intereses de la Provincia de Buenos Aires en el distrito. Con la lapicera provincial concentrada desde hace años en manos de la senadora camporista Fernanda Raverta, comenzó a abrirse una discusión interna que apunta a redistribuir el poder y a dar mayor participación a sectores más cercanos al gobernador Axel Kicillof.
Según coinciden distintas fuentes políticas, el planteo central es claro: “emparejar el juego”. En números concretos, de los cerca de 40 cargos y espacios de decisión que la Provincia tiene bajo su órbita en Mar del Plata, al menos 22 estarían actualmente controlados por Raverta y su entorno político. Esa concentración es la que hoy aparece en revisión, en un proceso que se extendería por unos 15 días y que promete definiciones de peso.
El foco principal de la disputa estaría puesto en el Consorcio Portuario Regional, uno de los organismos más estratégicos y “jugosos” en términos de poder y recursos. Actualmente presidido por Marcos Gutiérrez, el Consorcio se encuentra en el centro de las conversaciones y, de acuerdo a las versiones que circulan en los despachos, Raverta podría perder allí su principal bastión.
En ese escenario emerge con fuerza el nombre de Gustavo Arnaldo Pulti. El exintendente y actual concejal volvería a quedar bien posicionado para ganar injerencia en decisiones clave de la Provincia en Mar del Plata. Incluso, no se descarta que Pulti solicite licencia en el Concejo Deliberante para asumir un rol de conducción o fuerte influencia en el manejo del Puerto, una posibilidad que, aseguran, no le resultaría para nada incómoda.
La eventual reconfiguración no se limitaría solo a ese organismo. Otros actores políticos, con llegada directa al Ejecutivo provincial, también buscan interceder y ganar espacios en distintas áreas bajo control bonaerense, lo que anticipa un reacomodamiento más amplio del tablero local.
Con el reloj corriendo y las negociaciones en pleno desarrollo, Mar del Plata vuelve a ser escenario de una puja silenciosa pero decisiva, donde el equilibrio entre La Cámpora, el kicillofismo y otros sectores del peronismo definirá quién escribe, de ahora en más, la letra chica del poder provincial en la ciudad.

