El giro en Justicia y Seguridad: de la dimisión de Mariano Cúneo Libarona al ascenso de Guillermo Montenegro
Momentos de espera en el Circulo rojo de Montenegro.
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La reciente renuncia del ministro de Justicia de la Nación, Mariano Cúneo Libarona, abre un nuevo capítulo en la reorganización del gabinete nacional y perfila un posible relevo que combina trayectoria judicial, experiencia ejecutiva y foco en seguridad.
Una salida esperada
Cúneo Libarona confirmó que dejará su cargo el lunes siguiente a las elecciones legislativas, tras poco más de 20 meses al frente del ministerio.
Entre los motivos que citó públicamente se encuentran el estar “cansado” y querer “tiempo con sus afectos y su familia”.
Su gestión incluyó la presentación de un ambicioso proyecto de reforma del Código Penal, que él considera un hito de su paso por la función pública.
Según el análisis político, esta baja forma parte de una serie de cambios estructurales que busca el gobierno de Javier Milei para relanzar su gabinete y fortalecer el segundo tramo de la gestión.
¿Y quién viene? El nombre suena fuerte: Guillermo Montenegro.
Ante este hueco en la cartera de Justicia, junto con la posibilidad de fusionar Justicia con Seguridad, surge la figura de Guillermo Montenegro como candidato ideal.
Montenegro reúne una combinación poco frecuente: fue juez federal en su momento, ministro de Justicia y Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires, diputado nacional y desde 2019 es intendente de Mar del Plata (Partido de General Pueyrredón).
Durante su gestión en Mar del Plata ha priorizado la seguridad pública, defendiendo operativos municipales y políticas firmes frente a la delincuencia, lo que le da respaldo para asumir un rol que conjuga justicia y seguridad.
La oportunidad política que se abre
La renuncia de Cúneo Libarona no solo deja vacante un ministerio: implica una ventana para redefinir el enfoque institucional de ambas carteras. Ya hay menciones concretas en medios de que el gobierno evalúa fusionar los ministerios de Justicia y Seguridad, lo que reforzaría la necesidad de un perfil que domine ambos ámbitos.
Montenegro aparece como un actor con “ascendente carrera política” al haber transitado con éxito distintos roles —del poder judicial al ejecutivo municipal— y que con seis años al frente de los destinos de los marplatenses se ha posicionado como un dirigente con respaldo territorial y experiencia operativa.
Retos del relevo
Si bien Montenegro reúne credenciales, asumir un ministerio nacional que combine Justicia y Seguridad implicará desafíos importantes: articulación con los poderes judiciales y las fuerzas de seguridad federales, armonización de políticas locales y nacionales, negociación con actores políticos diversos y la expectativa de resultados visibles en poco tiempo.
Por su parte, el nuevo titular heredará de Cúneo Libarona una gestión con logros simbólicos —como el proyecto de reforma penal— pero también cuestionamientos en torno a vacantes judiciales y nombramientos de jueces, que quedaron parcialmente pendientes.

